“Lo que siempre buscamos está en nuestro interior, aunque no nos damos cuenta. La felicidad siempre va a estar dentro del corazón”

Es egresada de la carrera de Derecho de la Universidad Tecnológica de México, con un postgrado de Administración de Recursos Humanos e integrante de ECLIPSE, viaja a través del país impartiendo conferencias en las que da su testimonio de vida… una vida que esta joven ha sabido disfrutar, a pesar de haber nacido sin brazos.

Es una persona sencilla y perseverante, que tiene como misión especial compartir su lucha para que los jóvenes se den cuenta que el corazón y los sentimientos son lo más importante.

Su labor de conferencista la inicia en 1999 y hoy en día recorre la República Mexicana para compartir sus experiencias de vida.

Adriana sabe valorar y disfrutar su existencia porque se ha esforzado por vencer sus miedos y porque tiene vocación de servicio, ya que comunica todo lo que aprende para ayudar a su prójimo.


Esta joven dice que la gente a veces tiene prejuicios en contra de los discapacitados “porque no estamos acostumbrados a tratar con ellos o porque no hay muchos”. Además sugiere que nos demos la oportunidad y el tiempo de conocerlos y aprender de su cultura y su forma de ser. “Lo mejor que podemos hacer las personas con discapacidad es prepararnos profesional y sentimentalmente para aceptar lo que la soledad nos ofrece".

Con relación a las conferencias expresa: “De todo me han preguntado, sobre todo cuando hay niños chiquitos, ¡hasta ha habido proposiciones de matrimonio en plena conferencia! Es maravilloso el ver que si me entrego de corazón en mis conferencias, la gente se entrega igual. Eso es lo que hago y lo que me gusta hacer”.

Faltan muchas cosas por hacer en cuestión de discapacidad, pero estamos trabajando en ello y aún tenemos muchas metas por cumplir. "A veces la gente me ve con asombro porque todo lo hago con los pies, pero al final entienden que somos iguales; que pasamos momentos de tristeza pero también de alegría…. Entonces me doy cuenta de que no somos tan diferentes”.

 

Adriana dice: “Pareciera que las conferencias que doy están dirigidas exclusivamente a las personas con discapacidad, pero trabajamos todas las áreas. Trabajamos especialmente con los jóvenes para que valoren lo que tienen, desarrollen más la comunicación entre padres e hijos y no se dejen llevar por la mercadotecnia, que nos envuelve en todos los aspectos físicos y dejamos de lado lo que realmente vale:los sentimientos.Rescatando todos estos valores, los podemos compartir con los jóvenes y con la gente en general, para poder trabajar en equipo”.

 

En lo personal Adriana se define como el reflejo de la lucha de sus padres, su hermana, amigos y las personas que han estado a su alrededor apoyándola: “Soy una persona muy luchona y emprendedora gracias a que mis padres me trataron, desde siempre, como a cualquier persona, me gustan los retos, claro que hay días en que andas de malas o triste, pero en esos momentos recuerdo las palabras bellas que me dirigen en las conferencias y me doy cuenta de que mucha gente cree en mí. No hay que amargarnos, hay mucho porque vivir y trabajar”.

La gente que la rodea la ve de manera natural, ya que sus papás la conciben como una más de sus hijas y sus amigos como una persona divertida en quien se puede confiar. “En mi caso, creo que mi novio me ve como una mujer sexy y como una persona muy emprendedora. Para mí el amor es el estado ideal de todo ser humano. Yo creo que cuando se tiene amor puedes ser feliz y te salen mejor las cosas”.

Adriana está convencida de que la juventud es la maravillosa oportunidad que tenemos para cumplir tantas cosas, es el momento en que conocemos y experimentamos inmensidad de vivencias, pero eso sí, todo con mucha precaución y responsabilidad. La juventud es el cofre abierto de las responsabilidades y debes saber lo que utilizas porque las responsabilidades también se acaban cuando las desperdicias.

Finalmente, refiere esta joven tan carismática y atractiva, por cierto, que sus planes a futuro son los mismos de cualquier “chava” de su edad: casarse, tener hijos y darles ese ejemplo de esfuerzo, lucha constante y optimismo. Sin duda alguna, todo un ejemplo de juventud mexicana.

"La mejor manera de llenar el corazón de cualquier ser humano es vaciándolo. Mientras más derrames amor, más amor tendrá tu corazón".

“Creo que la misión que tenemos todos en nuestro mundo es ayudar a nuestros prójimos ".

"Los sentimientos son fundamentales en la vida y a veces hay que dejar guiarnos por ellos".

"Estamos en una época en la que los jóvenes estamos conscientes de las necesidades que tiene nuestro país y nuestra sociedad. Hay jóvenes muy valiosos y valientes que aportan mucho a México".

Porcentaje de jóvenes con alguna discapacidad: 14% Encuesta Nacional de Juventud 2000