¿Has pensado cómo sería tu vida si fueras la mejor versión de ti? Sólo imagínalo por un segundo.

Abre tu mente porque en estas líneas voy a compartir contigo cinco herramientas para desarrollar la Mejor Versión de ti. Siempre me ha gustado transmitir palabras y herramientas positivas que te ayuden en tu desarrollo profesional y personal. 

Si entraste a este espacio, seguramente fue para llenarte de energía, encontrar una luz que te oriente en tu camino o simplemente porque algo te llamó la atención de este tema. Así que vamos conociéndonos más, permíteme presentarme contigo.

¿Quién soy? 

Soy Adriana, una abogada con especialidad en Recursos Humanos con algunos diplomados, estudios y maestrías en Ecología Emocional y en Psicología de la Felicidad. Siempre me ha gustado prepararme y vivo en búsqueda constante de aprendizaje positivo que pueda poner en práctica. 

Nací sin brazos y soy mamá soltera de una princesa de 5 años. También tengo cuatro libros escritos: “Abrazar el Éxito”,  “La fuerza de un Guerrero”, “Prometo amarme y respetarme todos los días de mi vida”, y el más reciente  (y creo que favorito): “Enamórate de ti”.

Ahora que conoces un poco de mi trayectoria y lo que he realizado, sabrás por qué estoy interesada en compartir este tema contigo.  

Así que comencemos. Vamos a despejar nuestra mente, relájate un poco e imagínate: ¿Cómo sería tu vida si fueras la mejor versión de ti?

Imagínate más valiente, más entusiasta, más optimista, imagínate disfrutando con tus seres queridos. Imagina una versión de ti más paciente. Imagínate con abundancia, positivo, en armonía con todos tus seres queridos, en armonía contigo y con tus objetivos. 

¿Cómo te sentirías entonces siendo la mejor versión de ti? ¿Ya lograste visualizarlo? Seguramente te preguntarás, ¿Cómo puedo lograr ser esa mejor versión? Así que a continuación te compartiré la primera herramienta:

  1. Cambia tu perspectiva del dolor

A veces pensamos que cuando algo nos duele es malo y lo queremos evitar a toda costa. Constantemente me llegan mensajes en mis distintas redes sociales de personas que me dicen: – ¡Oye Adriana quiero hacer esto!, pero me da miedo porque sé que me va a doler. –¡Quisiera intentar en una nueva relación de pareja!, pero me da miedo porque me van a lastimar y me va a doler. –¡Me gustaría emprender un proyecto!, pero, ¿y si fracaso? me voy a sentir mal y me va a doler

Quiero decirte que uno de los momentos más maravillosos que vive una mujer es cuando da vida y sí, es un momento muy doloroso.  Pero finalmente cuando tiene a su bebé en brazos todo se transforma y el dolor que pasó para llegar a ese momento se va olvidando y lo puede contar. Es por eso que la maravilla de dar a luz se puede comparar con tu día a día. Cuando vivimos y pasamos por un proceso de dolor, adquirimos fuerza, valentía y cambiamos esa situación que estamos viviendo por una situación muchísimo mejor. 

Que no te de miedo, el dolor es parte de la vida, es parte de crecer. El dolor nos va a señalar cuándo es el mejor momento para cambiar. Obviamente a nadie nos gusta salir de nuestra zona de confort, pero  es parte de crecer, es parte de la vida. Así que date oportunidad de vivir esa experiencia de ser valiente. 

  1. Conoce tus virtudes

No es hasta que se nos presenta una situación que implica un reto, hasta que nos damos cuenta de que en realidad somos capaces de hacer cosas que no creíamos posibles. ¿Te ha pasado que de pronto estás contando una anécdota y al platicar te sorprendes de que fuiste tú quien resolvió esa situación o reto? De pronto te encuentras a ti mismo diciendo: Fui yo el creativo, quien dirigió mi mente y pude al final resolver el conflicto solo. 

Normalmente durante las situaciones adversas o inesperadas de la vida, nos damos cuenta de que tenemos ciertas virtudes, porque son las que nos alientan a enfrentar esa situación. Es por eso que hay que darnos la oportunidad de vivir esas experiencias para explorar todas las virtudes y talentos que tenemos. 

Cuando decidí ser mamá soltera y enfrentar ese reto, me propuse otro aún más retador: tocar el chelo. Considerando que no tengo mis brazos, no fue nada sencillo y obviamente fue doloroso.

Sostener el instrumento, es como si mantuvieras una abdominal durante un minuto. ¡Solo imagínate! Pero así fue como descubrí mis virtudes, esos talentos que estaban ahí escondidos porque nunca los había puesto en práctica. 

Es por eso que si te atreves a hacer nuevas actividades y retos, descubrirás más virtudes. Puede ser que seas muy bueno en algo y no lo has descubierto simplemente porque nunca lo has intentado.

  1. Genera tu propia fórmula

¿Cuántas veces te ha pasado que ves una amiga, un compañero, un compadre y de repente baja de peso o lo ves súper exitoso en su proyecto de trabajo, y te preguntas qué fue lo que hizo? 

Inmediatamente le pides que te pase su dieta o te comparta sus mejores tips y te puede responder que eliminó las harinas de su vida, hizo un tipo de ejercicio, o tomó jugos mágicos. Pero resulta que lo que ella hizo a lo mejor a ti no te funciona porque tú necesitas un poquito de carbohidratos u otro tipo de ejercicio. 

Es por eso que es importante darte la oportunidad de generar tu propia fórmula. Tú tienes otro tipo de talentos.

Date el tiempo necesario para conocerte para poder desarrollar tu propia fórmula. Algunas veces nos da flojera conocernos, dedicarnos tiempo para observar qué es lo que mejor nos funciona, que tipo de ejercicio o cuáles son tus talentos que puedes aprovechar para lograr tus objetivos. Así que date tiempo de revisar, de hacerte un escáner, ubicando las distintas combinaciones de estrategias hasta que encuentres tu fórmula, la que te va a servir a ti para ser el mejor empresario, para bajar de peso, para tener la mejor actitud. 

Conócete, conoce todas las experiencias y herramientas para entonces poner en práctica tu propia fórmula. 

  1. Descubre el lado divertido dentro de cada proceso

Los procesos son algo aburridos pero necesarios. Hay algo que yo tengo que hacer todos los días y es ejercicio. Al principio no lo disfrutaba pero sabía que debía hacerlo para conservar mi elasticidad, seguir siendo independiente y conservar mi fuerza y equilibrio. Tenía que hacerlo por mi bienestar, así que decidí encontrarle el lado divertido. ¿Cómo lo logré? Punto número uno, encontré mi fórmula. 

Busqué un ejercicio que me gustara y fuera divertido para hacerlo constantemente, hasta que en lugar de ser una rutina, se convirtió en un ritual. Es maravilloso porque siempre despiertas con inquietud y ánimo de hacerlo.

  1. Encuentra la belleza

En la vida de todos los seres humanos hay momentos muy retadores. A mis padres les tocó vivir uno de esos momentos cuando nací.

Hoy en día, lo maravilloso de tener un bebé con discapacidad es que hay tanta tecnología que puedes buscar y encontrar información sobre tratamientos o donde acudir a grupos de apoyo. En fin, las respuestas están a un clic de distancia. Sin embargo, en la época de mis padres fue un gran reto y aún así decidieron encontrar la belleza dentro de este momento tan retador que fue tener un bebé sin brazos. 

A pesar de ser una gran sorpresa (ya que en ese tiempo no se hacían ultrasonidos), ellos fueron encontrando la belleza y felicidad cuando empezaron a ver que esta bebé comenzó a tomar las cosas con los pies.

¿Cómo puedes encontrar la belleza en cada dificultad? 

Empezando a trabajar en ti, en tu mejor versión. Ya verás que vas a relucir, vas a lograr que todo lo que está a tu alrededor empiece a cambiar. Estas cinco herramientas son maravillosas y aunque obviamente hay que trabajar y profundizar mucho en ellas, estoy segura de que causaron ruido en ti. 

Así es mi querido amigo lector, me gustaría seguir compartiendo más herramientas contigo, unas cuantas líneas a lo mejor no bastan para completar tu preparación, pero si deseas continuar aprendiendo y por qué no, desaprendiendo, continuemos juntos en este camino. 

Estaré compartiendo contigo más entradas para el blog o te invito a que te des un clavado por esta página que diseñamos especialmente para ti, en donde encontrarás mucho contenido, cursos, libros, todo de primera mano, o bueno, en mi caso, de primer pie. 

No olvides dejarme tu opinión en los comentarios y sobre todo compartirme si crees que te ha sido útil esto que aprendiste en estos párrafos. 

¡Bienvenido a este blog, Éxito sin pretextos!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.